El cantar del microchip

Cultura digital

Monday, April 22, 2013

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El eterno retorno de Maciste

You were born with a snake in both of your fists
While a hurricane was blowin’
R. Zimmerman

Generalmente no cuentan las veces en que a uno lo llevan al cine de la mano, ni cuando se asiste formando parte de un grupo.  La virginidad cinematográfica se pierde en soledad, cuando uno asiste al cine por sus propios medios propios, la primera vez.

No pocas veces la experiencia resulta trascendental, pero casi siempre es inolvidable.  A mí me ocurrió cuando tenía 7 u 8 años.  Por entonces mis aficiones literarias apenas habían remontado el período tumultuoso de la aniquilación de bellas colecciones de literatura infantil, para alcanzar la etapa de lecturas escolares compulsivas y otras, algo más espontáneas, de cuentos de hadas con ilustraciones tipo Walt Disney, hasta llegar a la frecuentación de la prestigiosa revista chilena Condorito.

Tuesday, March 17, 2009

El juicio a la Bahía del Pirata

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Piratas: los de mis tiempos
El mundo ha conferido a la piratería muchos períodos de esplendor y muchas decadencias, pero ningún final.

El último signo de vida del fementido oficio sobre el mar lo detentan en nuestros días los piratas de Somalia. Ellos han puesto en alerta al comercio marítimo que pasa por la costa nor oriental del Africa. La modalidad no es novedosa: secuestran barcos y piden rescate a las navieras para devolverlos.

Pero otra piratería es la que florece actualmente. Su escenario, se ha mudado hacia el espacio sin dimensiones de la red internet. Otros son los capitanes que enarbolan el terrible emblema, otros los imperios que pretenden defender sus riquezas repartiendo bastonazos de ciego...
(continuar leyendo)

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Tuesday, February 10, 2009

Su atención por favor

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Según la docta opinión del Dr. Marco Aurelio Denegri, una de las desventajas del cine con relación al DVD, es que en el cine la función no puede ser detenida en cualquier momento para retomarla después con un ánimo más apropiado. Aunque algunas veces he hecho uso de esta improbable ventaja, creo que normalmente las historias que se cuentan en el cine están diseñadas para ser contadas de un solo tirón, así como las historias que se presentan en forma impresa están diseñadas generalmente para una lectura discontinua.

Sin embargo, ocurre con frecuencia que a pesar de que ya hemos visto una película "en DVD", vamos al cine para verla otra vez "en pantalla gigante". No es tan extraño. No hay aficionado al cine que no haya ido a ver la misma película más de una vez, y eventualmente, hasta el mismo día. Pero no hay duda de que hay películas que parecen clamar por ser vistas en una sala cinematográfica en mayor medida que otras.

Entre las posibles explicaciones para este hecho, hay una que surge casi de inmediato: "voy al cine por la calidad superior de la imagen y del sonido de la sala cinematográfica".

A inspección simple, esta es una respuesta plausible. Sin embargo, un examen más detenido permite apreciar en ella una verdad comprobable, pero insuficiente. La "calidad de la imagen" con que veo las películas de 0.7 o 1.4 GB en un televisor analógico de pantalla ancha de 30 pulgadas de diagonal, es cada vez menos imperfecta y en muchos casos indistinguible de la calidad de imagen "oficial" de un DVD comercial (4+ GB). Es claro que no es el cine, pero me basta para saciar mi ansia de dejarme contar historias extraordinarias presentadas bajo ese formato.

Y a pesar de ello, sigo yendo al cine... especialmente cuando la película abunda en grandes planos generales (como en las de tema épico) que parecen reclamar una imagen de tamaño descomunal. Pero, ¿es realmente el tamaño del ecran una respuesta definitiva? No es que el tamaño relativo de la pantalla puede también obtenerse si me acerco lo suficiente a la pantalla del televisor?

En "Being Digital", Nicolas Negroponte denunció -aunque para la television- la levedad de la idea de que una mejor calidad de imagen es clamor urgente y universal de los televidentes. Los 15 años transcurridos desde entonces, son aleccionadores: el ansia popular por la alta definición en la tele es casi nula. Aun ahora que muchos tienen en casa un televisor habilitado para HD, muy pocos parecen conmoverse por que la oferta disponible de programación en alta definición continúe siendo cercana a cero. Por el lado contrario, la calidad lamentable de la imagen del video de internet "tipo YouTube" es aceptada con alborozo por los auditorios masivos.

En el ámbito de la exhibición del cine, la idea parecería corroborarse: es casi común que los Cine Clubs sobrevivientes ofrezcan a su feligresía, en "pantalla gigante", las muy objetables proyecciones de películas que han sido diseñadas para un televisor. Aun los cinéfilos parecen aceptarlas sin quebranto, como sus antecesores de hace 25 años aceptaron la menguada imagen del Betamax o VHS en los televisores. No hay sorpresa entonces: los Cine Clubs actuales no actúan contra natura al exhibir proyecciones de DVD, ya que los cinéfilos jamás han rasgado sus vestiduras por "la calidad de la imagen". Los actuales están mas ansiosos por disfrutar el acto social de la función "de cine", los de antaño abrazaron el pobre VHS como un complemento del acto social y en aras de reparar el déficit tercermundista de información sobre el estado del arte.

Ni el fervor por la calidad de imagen, ni el tamaño de la pantalla sería entonces argumento suficiente para explicar a plenitud la persistencia del público en asistir a la salas de cine. Podría serlo tal vez la calidad claustral que ofrece la sala oscura?

La atención espontánea de un auditorio es el bien más preciado por quienes se disputan el privilegio de llegar con un mensaje. Mientras más sutil el mensaje que se desea transmitir, mayor la necesidad de un auditorio atento. El público que asiste a las salas cinematográficas pagaría primordialmente por condiciones de aislamiento o inmersión que faciliten el enfoque de la atención y agudicen la receptividad sensorial.

El espacio social e individual contemporáneo, impone muchos y muy demandantes apelativos a la atención del individuo. El ansia de estar permanentemente comunicados que se manifiesta en la presión de celulares, correos electrónicos, mensajes de texto, toda la variedad de facebooks, hi5s, y un vasto etc. hace de la atención espontanea e ininterrumpida un bien tan precioso como raro. La escritora americana Maggie Jackson publicó el año pasado el libro "Distracted: The Erosion of Attention and the Coming Dark Age" donde aborda el inquietante tema del hombre moderno ante un océano de información disponible, y al mismo tiempo solicitado por una multitud agresiva de estímulos predadores de su atención.

El cine (las bibliotecas, la misa, y algunos pocos espectáculos) vienen prevaleciendo a duras penas en esta atmósfera infestada de parásitos de la atención. Un simple artefacto doméstico como el televisor, obviamente no puede salvarse de las filtraciones distractoras del mundo exterior hipercomunicado e imperioso.

Mediante el pago de una entrada entonces, las personas estarían adquiriendo condiciones que por tiempo limitado le facilitarán prestar toda la atención posible a la historia que se les ofrece y a los estímulos sensoriales asociados (algo semejante a lo que problemente ocurría en los fumaderos de opio). La sala de cine ofrece respaldo para la atención exclusiva con un écran de gran dimensión destinado a ser el punto de atención teóricamente exclusivo. La oscuridad de la sala minimiza hasta donde es posible la presencia de los otros espectadores. El sonido capaz de crear un espacio sonoro efectista pero aun verosímil, aporta también a este intento de inmersión total en la realidad de la ficción. Además está la sociedad anónima pero estimulante de probables congéneres.

El timbrazo de un celular en plena función o alguien que en la butaca vecina se pone a responder un mensaje de texto o revisa su correo en su ipod, podrían entonces ser semejantes a virus informáticos que han burlando un firewall debilitado por el tiempo y por el asedio continuo. Una defensa monumental y hermosa pero probablemente inútil como la muralla china.

Friday, February 01, 2008

La apuesta




Cada año, en las escuelas de los pueblos más pobres del Perú, el Ministerio de Educación entrega a los niños cuadernos, lápices, textos escolares. Ni los más ortodoxos neoliberales han protestado por esto, probablemente porque lo consideran un mínimo gesto reparador (o caritativo) ante las graves iniquidades que nuestro país arrastra históricamente. Este panorama podría cambiar notablemente en muy poco tiempo, cuando el ministerio añada a las habituales dádivas a los escolares pobres, una computadora laptop con conexión a internet valuada en $180. No se trataría de un repentino arrebato de generosidad del estado peruano sino de la culminación de un proceso de varios años en que El Perú se ha adscrito al proyecto OLPC (ver nuestro anterior artículo sobre el tema)

250 mil niños de los sectores rurales más pobres recibirían en el mes de febrero el primer lote de laptops XO-1 que el Ministerio habría adquirido del proyecto OLPC, dirigido por Nicholas Negroponte. Sin duda esto provocara un encendido debate mediático y hasta es posible que concite un auténtico interés en la ciudadanía.

La mañana del 26 de enero, el sociólogo Manuel Iguíñiz ex Vice Ministro de Educación y miembro de la prestigiosa ONG "Foro Educativo" fue entrevistado por una radio limeña. En la entrevista, mostró una nítida inclinación adversa a que el Ministerio de Educación adopte el proyecto OLPC en las escuelas rurales del Perú. Las razones que sostuvo son:
- El precio de las laptops "ha subido"... ya no cuestan $100, sino $180
- Intel se había retirado del proyecto
- El proyecto no era del MIT sino de "una persona" que había trabajado ahí anteriomente
- Los niños usuarios no iban a poder imprimir a color
- El mantenimiento de las laptops iba a ser un problema
- El esquema no era factible fuera del marco de políticas educativas más globalizantes
El experimentado entrevistador, el periodista Alberto Kukin añadió sus comentarios coincidentes:
- En su experiencia, las computadoras no hacen mejores a los que las poseen
- Los niños iban a terminar utilizando la laptop exclusivamente como un aparato para jugar.

Ambos puntos de vista, muestran la inclinación natural de los peruanos ilustrados ante lo que sería la una inversión estatal de 45 millones de dólares por las primeras 250 mil laptops. Normalmente, el temperamento de los peruanos ante inversiones en que los resultados no son inmediatamente tangibles será de desconfianza más o menos resignada, y aun si lo fueran. Esta desconfianza estructural del peruano, tiene raíces históricas sólidas e inobjetables y es parte de la índole nacional. Entonces, si las primeras XO-1 llegaran realmente en febrero, estamos ya en el umbral de una previsible tormenta de opiniones.

La principal de las variables de la discusión será seguramente si el proyecto tiene o no carácter político. Creo que si lo tiene y es natural que un expendio de 45 millones de dólares en educación en El Perú lo sea. 250 mil familias, muchas de las cuales nunca antes tuvieron trato con computadoras verán a sus niños llegar a casa con una laptop de su propiedad, tan de ellos como lo son sus lápices, cuadernos y sus juguetes y que les servirá tanto para el trabajo escolar como para la diversión, la búsqueda de información y comunicación vía internet. Toda una generación de niños en estado de pobreza, integrarán laptop e internet a su aprendizaje cotidiano. Así como nuestra generación aprendió a pensar en compañía del lápiz y del papel, los niños aprenderán a pensar con laptops.

Para bien o para mal el proyecto tiene carácter político y dentro de algunas décadas se recordará el segundo gobierno de Alan García como el gobierno en que, o se compraron cientos de miles de juguetes ultra caros para regalarlos a quienes no estaban en condiciones de bien utilizarlos, o como el gobierno en que los niños mas pobres recibieron la oportunidad que merecían para autoincluirse en el mundo moderno.

En un país en que se sostiene que se debería gastar 6% del PBI en educación y en el que tanto se ha hablado de reconciliaciones y reparaciones, un proyecto dirigido especialmente a los niños de poblaciones pobres, lejanas y aisladas tiene una significación mayúscula. Aunque muchos clamarán inútilmente "cuerdas separadas" y asepsia política. Habrá quienes intentarán sacar provecho político, y quienes intentarán impedirlo hasta donde su imagen no se vea afectada ante los electores. Esto es lo que deberá ocurrir si las prácticas de nuestros políticos no sufren un cambio sobrenatural.

Surgirán agresivas opiniones más o menos veladas acerca de que los niños de las poblaciones rurales pobres, lejanas y aisladas no están en condiciones de sacar el provecho debido a esas máquinas. Que los niños campesinos no están en capacidad de entender a las computadoras y la internet. Que se correría grave riesgo de que las laptops fueran usadas para la pornografia y para los juegos violentos. Que las laptops en manos de los niños facilitaría y propiciaría el robo y el mercado negro. Que primero hay que preparar a los maestros para que se pueda dar mejor uso a las laptops. Que es irresponsable gastar dineros públicos en un obsequio tan costoso de resultados tan poco previsibles. Con lo que costarían las 250,000 laptops, se podría financiar por un año un aumento de S/. 35 soles para los mestros. Por qué mejor usar ese dinero para implementar mejor las escuelas para que se pueda dar mejor servicio a los niños.

Otras críticas señalan desde ya que el proyecto implica un modelo de desarrollo aleatorio y asistemático. Que el proyecto es bueno pero debe ser parte de un plan global y armónico de desarrollo educativo. Que el proyecto es bueno pero sería mejor esperar para no ser víctimas de las dificultades técnicas del primer modelo de las laptops.

Desde junio de 2007 en Arahuay, un pequeño pueblo de la provincia de Canta, se viene realizando un proyecto piloto en el que las laptops XO-1 están siendo utilizadas por un grupo de 57 niños y 3 maestros. Los resultados del plan piloto en sus primeros 7 meses aun no han sido publicados, salvo un informe muy alentador pero temprano hecho en julio por un miembro de la organización OLPC. No hay experiencias en otras partes del mundo que sean significativamente más antiguas o más extensivas que ésta.

Aunque el proyecto OLPC se sustenta teóricamente en el “aprendizaje construccionista” de Seymour Pappert y Alan Kay y también en los principios enunciados por el mismo Negroponte en su libro “Siendo Digital”, tiene que advertirse que nunca nadie en el mundo ha demostrado extensivamente la validez del proyecto. Ninguna solemnidad ni academicismo asegura el éxito en todo terreno. Es sólo cuestión de probabilidades de éxito. Y sin embargo la idea irremediablemente tiene un aspecto seductor, hermoso y esperanzador.

Blas Pascal, científico, filósofo y místico que murió en 1662 a los 39 anos, tuvo en los últimos años de su vida un interés intelectual, y según parece también práctico en las apuestas. Dirigiéndose a las personas cuyo ánimo está suspendido entre la fe y la incredulidad, para mostrar cuan ventajoso es creer en Dios, dijo que creer en El era una apuesta extremadamente ventajosa: si se pierde, no se pierde nada, y si se gana, se gana todo.

Tuesday, January 15, 2008

El discreto redentor Nicolás Negroponte

Aunque se ha hecho conocida en el mundo como “la laptop de $100”, su verdadero nombre es XO-1 y es el producto tangible de los 3 años de vida del proyecto OLPC (una laptop por chico). Un proyecto educativo, según su fundador y principal propagandista, Nicholas Negroponte. Educativo, y no un proyecto para diseñar una laptop.

Nuyorkino, nacido en el 43, de profesión arquitecto, Negroponte es uno de los más reputados “gurús” de la informática y ha acompañado protagónicamente la expansión de las computadoras durante los últimos 40 años. Su libro Being Digital de 1995 sintetizó los avances y señaló rumbos para el futuro de la era digital. Profesor en el MIT[1], fundó ahí el Media Lab en 1985, destinado a servir de interfaz entre el mundo científico-académico y el mundo de la gran industria.

En 2005, lideró la fundación de OLPC (One Laptop Per Child), proyecto educativo sin fines de lucro que se impuso la meta de diseñar una laptop que costara $100 destinada a ser usada masivamente por los niños de las poblaciones lejanas, aisladas y pobres de los países del tercer mundo. Es decir, a los niños pobres entre los pobres. El proyecto involucró a académicos, educadores, inventores, industriales y políticos unidos bajo la figura de Negroponte y animados por un fin filantrópico bajo la modalidad “sin fines de lucro”.

A las ventajas que brindan las PC de escritorio conectadas a internet, las laptop añaden las bondades de la portabilidad. En la última década, el mercado de las laptop o notebook, se ha expandido especialmente en los ámbitos de los negocios, profesionales y académicos. Entre sus desventajas más notorias está su precio normalmente mayor que el de las PC de escritorio, la disponibilidad de fuentes de energía, la fragilidad y la poca duración comparativa. La empresa de diseñar una laptop cueste $100 y que sea apropiada para su uso por niños en condiciones de pobreza en ambientes poco convencionales y hasta hostiles, impone retos mayúsculos y exige de enormes proezas tecnológicas.

Es por eso que cuando la idea se dio a conocer en 2005, la industria recibió la noticia con sonrisitas indulgentes. Para no pocos, el loco Sr. Negroponte estaba ingresando en su fase delirante. No lo creyó así por lo menos Mary Lou Jepsen, ingeniera y doctora en física, que aceptó ser la única empleada a sueldo de la naciente organización.

La creciente brecha tecnológica y cultural que separa a los países desarrollados de los nuestros, es de los problemas centrales del mundo contemporáneo y OLPC se propone ayudar a remediarlo concentrándose en potenciar la capacidad de aprender de los niños más pobres. La comercialización de los dispositivos se pactaría con los gobiernos dispuestos a asumir la doctrina OLPC de entregar a los niños la propiedad de los aparatos, por lo que la XO-1 también sería llamada “la laptop de los niños”.

Aunque los resultados previstos por el proyecto aun no han podido ser constatados en la práctica, la idea es tan audaz y seductora que permite conjeturar resultados de gran trascendencia.

OLPC debía convencer a los dignatarios mundiales y a los líderes de los países ricos de que el problema de la violencia crece y se alimenta por la exclusión en que irremediablemente caen los niños de los países pobres que crecen sin acceso al mundo moderno. (Si Uds. no quieren ser un pequeño mundo rico y desarrollado rodeado de innumerables pobres que no los entienden y los odian, y que eventualmente intentarán asesinarlos, esfuércense por disminuir esa brecha tecnológica que a la larga puede engullirnos a todos.)

A los gobiernos del 3er mundo, debía convencerlos de que la solución a sus problemas de gestión educativa pasa necesariamente por impulsar el uso de internet y de las computadoras como “instrumento para pensar” para los niños más pobres. Sólo así, sus pueblos tendrían acceso a las oportunidades de desarrollo que ofrece el mundo moderno. Propondría para lograr esto sus laptop XO-1 a un precio tendiente a los $100 siempre que se vendiera por lotes del orden de los millones.

Los industriales de las computadoras, por su lado debían ser persuadidos para que cooperen con fondos y pericia técnica que ayude a construir la laptop de $100 para beneficio de los niños pobres de los países pobres. Estas laptops serían adquiridas por los gobiernos tercermundistas para ser donadas a sus niños, que por su condición paupérrima están y normalmente continuarían estando excluidos del mercado que interesa a los vendedores de computadoras. Los industriales serían reconocidos por su labor humanitaria y se beneficiarían con la expansión del mercado, considerando que un niño usuario de XO-1 seguiría probablemente usando computadoras el resto de sus vidas. A nadie podía parecer un mal negocio.

3 años después de iniciado el magno proyecto, la laptop llamada XO-1 ya existe y pronto se empezara su fabricación masiva. Las innovaciones tecnológicas realizadas en el diseño de esta laptop dedicada a los niños más pobres del tercer mundo, son extraordinarias y están muy por encima de los estándares de la industria. Sin embargo el proyecto aun no ha logrado su oferta más atractiva: llegar al precio de $100 por unidad.

La realidad es que las expectativas originales de Negroponte (150 millones de niños con una laptop al final de 2008) no se podrán alcanzar porque los planes de comercialización con los países del tercer mundo han marchado a ritmo muy lento y en muchos casos han retrocedido debido a obstáculos puestos por magnates de la industria de las computadoras que no se han dejado conmover por los propósitos filantrópicos de OLPC y han hecho lo posible para desestabilizarla!

¿Por qué los ricos se interesan tanto en los niños pobres entre los pobres?
Si bien los países desarrollados “inventaron” los contemporáneos derechos humanos, la conciencia ambiental, la cultura de la paz, es paradójico que ellos hayan sido y sean a la vez sus principales violadores. A pesar de sus Alianzas para el Progreso, de sus invasiones disimuladas o descaradas, de sus amenazas, conspiraciones y guerras para salvar la democracia y al mundo de las manos de Satanás. Y sin embargo ¿quién podría estar tan endurecido para negar algún principio bienechor en los corazones de los filántropos blancos? Baste pensar en el conspicuo hombre de la izquierda peruana que goza de una beca norteamericana para escribir un libro que probablemente resulte ser antinorteamericano, o en las reinas del pop que fatigan las barriadas del tercer mundo en busca del bebé desnutrido que han de prohijar.

Todo es poco lo posible
Desde siempre la caridad ha sido sospechosa de servir como enjuague de pecados. Siempre estamos muy dispuestos a imaginar que si todo el mundo se pusiera de acuerdo en practicar sólo moderadamente la caridad, los graves problemas que aquejan a la humanidad llegarían a su fin. La caridad que se ejerce y sólo la que puede medirse en USA, es del orden de los 300mil millones de dólares anuales. Resulta sorprendente que esta elevada cantidad no alcance para solucionar ni siquiera los problemas más agudos de la humanidad. Algunos espíritus desesperanzados o codiciosos estarían dispuestos a afirmar que un mundo sin caridad sería idéntico al que conocemos o aun mejor.

El tema toma una relevancia brutal cuando la gran industria informática ha abierto hostilidades desde frentes diversos a una empresa aparentemente pulcra en que convergen la inteligencia y el espíritu benefactor.

Para la organización filantrópica OLPC, la primera semana del 2008 está signada por la crisis más importante de su corta y brillante existencia. Dos hechos mayores la han causado: La partida de Intel del proyecto aduciendo “razónes filosóficas” y la partida de la ingeniera jefe Mary Lou Jepsen para pasar a dedicarse a actividades lucrativas.

INTEL Corporation, es el número uno de los fabricantes de procesadores con algo más del 80% del mercado global. Ellos se aproximaron a OLPC hace apenas 6 meses, en julio 2007, ostentando un historial de donaciones de 100 millones de dólares anuales a proyectos filantrópicos educativos y fueron aceptados dentro del proyecto al que apoyarían financiera y técnicamente. En realidad Intel tenía proyectos propios y no se esforzaba demasiado en ocultarlos. A la vez de participar como miembro de OLPC, estaba desarrollando una laptop llamada Classmate PC de características similares a la XO-1, dirigidas a niños en edad escolar. No sólo eso: la estaba ofreciendo en venta (a precio inferior al costo de fabricación, según Negroponte) a los gobiernos de los mismos países pobres, entre ellos El Perú, en que OLPC tenía conversaciones avanzadas.

La partida de Jepsen, la jefa de ingenieros diseñadores de la XO-1, sin duda desestabiliza el proyecto. Ella es reconocida como la artífice de las más extraordinarias innovaciones técnicas de la XO-1 y en adelante dedicará su talento a otro proyecto de avanzada: el diseño de una laptop cuyo precio meta será de $75, esta vez con intenciones venales.

Otros importantes fabricantes, con la complicidad de Intel o Microsoft tienen ya, o han anunciado sus llamadas sub-laptops de bajo costo destinados irremediablemente a competir en el mismo mercado “inventado” por OLPC. Muchos de pre acuerdos que OLPC había establecido con gobiernos del tercer mundo se han caído y otros están tambaleando gracias a la labor de zapa de Microsoft e Intel. Cuerpos de publicistas y vendedores bien entrenados han sido transferidos por las corporaciones para cerrarle el paso a OLPC.

Según el Wall Street Journal, la crisis de OLPC se debe a que su concepto y su producto son demasiado buenos y eso ha excitado la codicia de los poderosos industriales por apoderarse de un mercado que antes ignoraban o desdeñaban.

Being Negroponte
Siendo Negroponte una de las personalidades más respetables en la ciencia de las computadoras, cuesta demasiado imaginar que un hombre como él pudiera pecar de simpleza o ingenuidad, que hubiera podido suponer que su proyectito filantrópico sería capaz de mantener en raya la codicia de la industria, que hubiera podido imaginar que Intel y Microsoft se iban a quedar cruzados de brazos mirando como en un año, 150 millones de niños tenían en sus manos laptops con tecnología de punta pero con procesadores AMD y sistema operativo Linux. Todo esto es muy difícil de imaginar ya que la capacidad de anticipación es la característica principal de las personas con justicia llamadas “gurús”.

Aunque OLPC no ha sido vencida todavía y sigue en la lucha, cabría conjeturar que el iluminado caballero Nicholas hubiera urdido su propia crucifixión y la de su proyecto en pos de la creencia fervorosa en que la humanidad sólo podría salvarse cuando las computadoras e internet llegasen a las manos de los niños más pobres. Porque todo parece indicar que con o sin OLPC, el cometido del proyecto estaría en trance de realizarse aunque sus ejecutores no sean aureolados filántropos sino millonarios comunes y corrientes.

Monday, January 15, 2007

La explosión del video en internet

En abril de 2005, una minúscula empresa norteamericana publicó el primer video de su novísimo servicio en internet. En él se veía a un joven en un zoológico: era Jawed Karim, uno de los fundadores de YouTube. Dieciocho meses después Jawed, había dejado de ser un modesto joven emprendedor para convertirse en multimillonario. Esto ocurrió en octubre de 2006 cuando YouTube fue adquirido por Google al costo de 1650 millones de dólares en una operación financiera que apareció en las primeras páginas de los principales diarios del mundo, incluidos los peruanos.

Desde que las computadoras personales empezaron a multiplicarse en los hogares hace unos veinticinco años, el desarrollo del video digital se convirtió en una codiciada meta. El video pudo ser digitalizado para producir archivos digitales capaces de simplificar la edición, manipulación y reproducción del video en la PC. Nuevos soportes de video digital como DVD o video CD renovaron la distribución, pero el transporte del video por internet habría de vencer todavía grandes dificultades antes de hacerse una realidad.

Algunos analistas llegaron a profetizar la unificación de la PC y el televisor, aunque el curso de los acontecimientos no ha favorecido que vaya a ocurrir algo así. Es perfectamente posible ver la televisión en una computadora, pero tal cosa no ocurre con frecuencia. Los televisores, en cambio, se construyen casi exclusivamente con el fin de ver televisión, tienen una calidad de imagen excelente, son baratos, fáciles de usar y el tamaño de las pantallas puede satisfacer ampliamente el ansia de realismo del auditorio. Indudablemente los televisores siguen siendo los instrumentos predilectos para ver televisión. A pesar de esta constatación, y en un ámbito sensorialmente mucho menos seductor (por el momento), el llamado “video de internet” está ampliando velozmente su espacio en la vida de los millones de usuarios de computadora. Especialmente, en los últimos dos años.


La importancia de la impaciencia
Hasta entonces, la conducción de videos por internet estaba limitada a lo que se llamó download (“descarga” en castellano): una copia del archivo digital de video, baja a la computadora del usuario desde el servidor en que está alojado. Sólo una vez concluida la descarga, puede ejecutarse la reproducción.

Los archivos de video están normalmente entre los más “pesados”. Un segundo de video originado en una camcorder digital DV (el más popular de los formatos actuales) significa un peso de 3.6 Megabytes. Un video de una hora en tal formato tendría un peso aproximado a 13 Gigabytes. A velocidades actuales promedio de internet, el transporte de tal archivo tomaría semanas.

Tenemos aquí un criterio inicial de comparación: semanas de descarga via internet para poder ver una hora de video mientras que en un televisor no hay necesidad de esperar. Basta con encender el aparato y tendremos programación continuada por horas. Si se recurre a comprimir el video digital para que pese menos y no demore tanto en bajar, esto se hará en perjuicio del tamaño de imagen y de la calidad del video. Otra vez con enorme ventaja a favor de los televisores.

Sin embargo, a principios del 2005 se produjo un punto de inflexión en el desarrollo del video por internet. Fue el advenimiento de YouTube: una novedosa página web que permitía subir videos de limitada duración, alojarlos y ponerlos a disposición de quien los quisiera ver en internet. Para mostrarlos, YouTube utilizó la tecnología llamada video streaming cuyo propósito es que los vídeos se puedan ver casi inmediatamente después de hacer un clic en el enlace. Es decir, suprime la necesidad de la penosa espera de las descargas.

En la simplicidad del procedimiento para que los usuarios subieran sus videos, en la virtual inmediatez con que éstos podían verse y naturalmente en la gratuidad del servicio están probablemente las principales razones por las cuales en un año y medio, YouTube tuvo un crecimiento tan asombroso. Aunque no es el único en ofrecer este servicio, YouTube se jacta de mostrar el 60% del total de los video que se ven en internet.

La tendencia ascendente de este auge del video por internet no tiene por ahora un límite previsible. Otras variables tecnológicas que han favorecido el fenómeno son:
a) Abaratamiento de los sistemas de almacenamiento de datos (discos duros)
b) Mejoramiento en la compresión del video: 10 minutos provenientes de una camcorder de formato de video digital DV pesarían 2.16 GB. lo cual es excesivo para su tráfico por internet. Para que este video de origen DV pueda ser subido a la red, en las actuales circunstancias, deberá pasar previamente por una operación de compresión. Es decir, por un programa (o tarjeta) que, alimentado con el video original, produzca una versión comprimida del mismo. En términos más mundanos significa disminuir el tamaño de pantalla y la calidad del sonido e imagen originales hasta donde sea tolerable con el fin de de reducir el peso del archivo. Normalmente el tamaño del video de internet, está reducido a un cuarto del original y su calidad es notoriamente inferior, pero a un nivel tolerable que no llega a afectar las cualidades comunicacionales del video. La compresión es mejor cuando baja más el peso conservando mejor el tamaño y la calidad.
c) Abaratamiento de los servicios de tarifa plana y mayor ancho de banda a disposición del usuario doméstico de internet (que en nuestro medio se relaciona con el advenimiento del servicio Speedy). El ancho de banda puede compararse al diámetro de la cañería de datos disponible
d) Abaratamiento de la captura y edición de video doméstico: Las cámaras digitales domésticas de formato digital DV ofrecen gran calidad de imagen a costos cada vez menores. Por otro lado la capacidad de editar el video, que ahora está al alcance casi para cualquier computadora adquirida en los últimos 2 años.


¿Puede el video de internet, en las condiciones actuales, competir con la televisión?
Se debe entender que el video de internet está apenas en su etapa auroral. Los actuales servicios gratuitos permiten que un video sea publicado pero en condiciones modestas: el tamaño de la imagen es aproximadamente de un cuarto de pantalla y la calidad es sólo aceptable. La extensión de los videos se limita a 10 minutos. Por otro lado, las condiciones de tráfico en las redes, puede en algunos casos afectar el visionado fluido de los videos. A pesar de estas dificultades, al empezar el 2007, YouTube está mostrando 100 millones de videos cada día. Es evidente por qué el fenómeno es visto como un notable reacomodo en el ámbito mediático. Algunos de los videos de YouTube tienen alrededor de medio millón de visitantes cada vez que suben un video nuevo: este es el caso de lonelygirl15, probablemente la primera “superestrella” del video en internet.

Es dable suponer que la gente está viendo menos televisión y más videos de internet. No hay razón para dudar que los 700 mil millones de dólares que se gastan anualmente en publicidad tendrán que experimentar el reacomodo correspondiente. Esto explicaría satisfactoriamente el extraordinario aumento del valor de YouTube en apenas dieciocho meses.

Actualmente, los elementos básicos necesarios para producir programas de video están al alcance de muchos. Diez años atrás, sólo las productoras especializadas podían realizarlos y al costo de varias decenas de miles de dólares. La publicación a gran escala de estos vídeos era posible sólo a través de su emisión por TV. Ahora, cualquier persona es libre de publicar sus videos por internet para el mundo entero.

De manera semejante a los viejos tiempos del cine militante de la década del 60, la explosión del video de internet abre espacios insospechados para cualquier persona con una cámara, una computadora y (en el mejor de los casos) una idea en la cabeza.

Saturday, June 03, 2006

EL LIBRO DEL FUTURO

- Vous ne savez pas lire?... ça ne fait rien
C'est un livre... On n'a pas besoin de savoir lire pour le lire
C. F. Ramuz


El gobierno totalitario del futuro imaginado por Bradbury abomina del libro y reprime su existencia material por el fuego... la resistencia opone la política de “un hombre un libro”. Hasta el punto en que nos va tocando vivir "ese futuro”, el poder es tan indiferente con los libros que el buen Bradbury se debe sentir desairado.

En efecto: los libros circulan en la expansiva nebulosa de datos digitales en que vivimos -la red internet- ocupando un modesto pero sólido ancho de banda. Existen proyectos en marcha que pretenden digitalizar todos los libros del universo, hay bibliotecas digitales donde pronto se podrá encontrar todo libro existente que pase a ser de dominio público. Finalmente muchos de los libros que aun tienen el privilegio de los derechos de autor, circulan ilegalmente para quienes urgidos por la áspera necesidad o por el vicio solitario de la lectura, hubieran podido volverse insensibles a la dulce tangibilidad del libro.

En mi modesta experiencia, pretender leer libros completos de extensión regular en el monitor de una computadora de escritorio o laptop ES IMPOSIBLE. Pero, puesto que yo no soy una persona digital nativa, estoy lejos de pretender que mi experiencia se pueda generalizar. SI es posible, en consecuencia, conjeturar una generación de humanos que no conozca los libros en su soporte “papel”, sino en algún refinado sucedáneo de un monitor de computadora.

Mi vivo interés en el tema se explica en que con el tiempo y la internet me he hecho de por aquí y por allá, de manera más o menos legal, de una mayúscula cantidad de “libros” en formato digital (e-books). Tantos libros como nunca soñe poseer... mi único problema es que no puedo leerlos en el monitor de mi computadora. Y esto me llevó a postular un adminículo parecido a una tableta con una pantalla que me permitiera leer el texto y ver ilustraciones sin reflejos molestos ni esfuerzo adicional para mis ojos, pasar las páginas, hacer búsquedas, hacer anotaciones, instalar otro libro al terminar el actual. Además el aparato debía ser ligero, portable, muy cómodo entre las manos, razonablemente resistente a accidentes, con baterías de duración infinita y de precio asequible. No estaría de más que el aparato permitiera que una voz sintetizada me lea el texto si siento fatigan en los ojos y alguna música de fondo eventualmente.

Como suele ocurrir con muchos de los retoños del árbol vetusto de mi imaginación, el tal aparato ya estaba inventado. Aunque no hubiera terminado de inventarse todavía.

El desarrollo de este dispositivo de lectura de e-libros, cuyo inmodesto fin es darle fin a la era de la forma códex del libro -16 siglos- es uno de los senderos menos dichosos que le ha tocado recorrer a los ejércitos usualmente victoriosos de la tecnología de la información. La era digital tiene en sus registros muchas vías dolorosas, discretas, en oposición a los éxitos fulgurantes que le son habituales. Muchos intentos de “arrasar el mercado” sufrieron terribles derrotas y fueron ridiculizadas por la experiencia. Por ejemplo, “la computadora que sólo servía para conectarse a internet” o los “software de reconocimiento de voz”. Pero tal vez ningún fracaso ha sido tan reiterado, o ningún progreso tan minúsculo como el concerniente al “dispositivo dedicado para la lectura de e-books”. Los primeros intentos datan de hace más de 10 años y los logros en seducción del mercado son de orden infinitesimal, si se los compara con booms tecno-comerciales como el del video digital, los celulares, dispositivos para oír mp3, etc. El soñado dispositivo capaz aliviarnos de la dificultad de leer libros en las pantallas de las computadoras, por diferentes razones, demora en realizarse.

El último de los intentos -a finales del 2007- por terminar con esta espectacular racha de ignorados fracasos pertenece a Amazon, la empresa de comercio por intenet que empezó su fortuna con la venta del libros. “Kindle” es el nombre comercial del “libro” capaz de contener todos los libros.

Bajo el aspecto material que les hemos conocido, los libros mantienen su discreta gloria a pesar de los embates de las hordas tecnológicas ¿Qué es eso que tienen los libros que es tan difícil de superar? ¿Cuál es la rara virtud de estos aparentemente modestos conglomerados de papel, tinta y goma?

La respuesta es compleja. Aun en el más humilde de los paperbacks, los tipos se dibujan sobre la dócil superficie del papel con una gloriosa nitidez y precisión. Las recientes tecnologías e-paper/e-ink no llegan más que a un optimista acercamiento a esta bondad. Además las pantallas de los dispositivos digitales para leer libros no puede dejar de ser reflectiva, configurando una molestia que no demora en hacerse perceptible.Los libros tienen energía propia e inagotable.

Los dispositivos de lectura de e-books necesitan baterías para funcionar, las cuales deben recargarse por lo que necesitan otro aparato recargador y naturalmente, una provisión de corriente eléctrica.

Los libros no son indestructibles pero son muy resistentes a los avatares de la vida cotidiana. No es gran tragedia si llegaran a caerse de las manos (a menos de que se trate de un Inca). Pueden aceptar una alta dosis de maltrato, o amor fanatizado o disfuncional y hasta pueden ser transitoriamente usados como proyectiles o almohadas. Los dispositivos de lectura de e-books no son mucho menos frágiles que una laptop y nadie se atrevería a dejar la lectura por un instante para desperezarse y aventar graciosamente el dispositivo a donde caiga.

Los dispositivos de lectura de e-books son por el momento notablemente caros (US $ 400) y esto modera los ímpetus experimentales de la mayoría de lectores. Por motivos de costo y seguridad, entonces, no son apropiados por ahora ni para niños, ni para a personas desprevenidas, ni menesterosas.

La flexibilidad de los paperback permiten una comodidad muy apreciada por los lectores cuya importancia podría ser determinante. La lectura en dispositivos de electrónicos está basada en tabletas rígidas que contienen en su interior chips de material semiconductor y una circuitería delicada que deben ser protegidos del contacto con el exterior mediante un blindaje apropiado. Es poco probable que la tecnología permita a corto plazo que el dispositivo pueda mimar la flexibilidad de los paperback.

Tampoco se trata de que el “dispositivo de lectura” tenga que imitar a la perfección las comodidades de lectura que ofrecen los paperbacks. En todo avance tecnológico se producen transacciones, pero en todos los casos el toma y daca debe convencer consistentemente al usuario de que obtiene una ventaja. La última de las mutaciones de la forma del libro, de volumina a codex, se operó a lo largo de 3 siglos. Tal vez la idea de que una década baste para obrar otra revolución en este ámbito sea demasiado optimista.

En el futuro tan temido de Farenheit 451 los libros pugnan por perdurar alojándose en un hombre. La tecnología nos propone la posibilidad de un futuro en que cada hombre llevar consigo todas las bibliotecas del mundo.